Pedir una evaluación psicopedagógica no es poner una etiqueta a tu hijo. Es empezar a entenderle. Es una de las dudas que más nos plantean las familias, así que hoy lo explicamos con calma.
¿En qué consiste?
Una evaluación psicopedagógica es un proceso de observación y valoración que nos permite conocer cómo aprende un niño o adolescente: cómo procesa la información, cómo atiende, cómo lee y escribe, cómo razona y cómo se siente ante el aprendizaje. No es un examen que se aprueba o se suspende.
¿Cómo es el proceso en MC Orienta?
- Entrevista inicial con la familia. Escuchamos vuestras preocupaciones, la historia escolar y del desarrollo.
- Sesiones de evaluación con el niño/a. Utilizamos pruebas estandarizadas (por ejemplo WISC-V, PROESC, STROOP o ADOS-2 cuando hay sospecha de TEA) adaptadas a su edad, en un ambiente tranquilo.
- Análisis e informe. Integramos resultados, observación e información del colegio.
- Devolución. Os explicamos el informe con lenguaje claro y os damos orientaciones concretas para casa y para el centro educativo.
¿Cuándo tiene sentido pedirla?
- Cuando, pese al esfuerzo, las notas no reflejan lo que trabaja.
- Si hay dificultades persistentes en lectura, escritura o cálculo.
- Cuando cuesta mantener la atención, organizarse o regular las emociones.
- Si el colegio os ha sugerido valorar posibles necesidades educativas.
- Cuando intuís que aprende de forma diferente (también en altas capacidades).
“Prefiero esperar a ver si madura” es una frase muy habitual. Detectar e intervenir a tiempo son las claves: pedir una evaluación no es rendirse, es querer entender.
Si tienes dudas sobre si tu hijo/a la necesita, escríbenos y lo valoramos juntos en una primera cita.
